Lunes, Junio 2nd, 2008
Señor Director:
Habiendo leído las quejas de la gente de la A.R.A.R. respecto a la oposición frente al TAVE, me gustaría hacer algunos comentarios.
En primer lugar el F.C.O. no se construyó con material rodante usado como dice el señor Antenore. Tampoco es comparable la situación del país en 1863 con la actual: Ni Cristina es Mitre ni Alsthom es Wheelwright.
Me parece que volver en estas instancias con el remanido tema del interior víctima de Buenos Aires es además de falso, retroceder cien años. La ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires son tan víctimas como la gente del interior del Estado Nacional que desde 1880 controla todo. Y el Gobierno Nacional ha estado en manos de presidentes del interior la mayor parte de la historia, basta comparar cuánto recibe Buenos Aires y la Capital Federal por coparticipación y verán que son los guarismos más bajos del país.
Si se mantiene un sistema de trenes en el Gran Buenos Aires es porque el volumen de tráfico lo requiere y les recuerdo que el Gran Buenos Aires está básicamente poblado por personas que vienen del interior, de provincias que fueron incapaces de retener a su población. Esas provincias que expulsaron a la gente hoy están pidiendo que no se les dé trasporte barato. De todas maneras mi posición frente a los servicios suburbanos es que con el boleto deben cubrirse los costos operativos. Creo que los subsidios como se implementan en este momento llevan a la destrucción del sistema.
Pero mas allá de las razones políticas mi oposición al TAVE es por razones técnicas y por comprender la red ferroviaria en su conjunto.
Mis objeciones centrales son:
1) La trocha elegida es inconveniente, es volver a tener en el sistema ferroviario el problema que se generó en 1873 con el FCCentral Norte rompiendo la unidad de trocha. Aún las proyecciones mas optimistas muestran que unos pocos trenes al día circularán por la vía exclusiva.
Será poco aprovechada una infraestructura tan cara. Si fuera de trocha ancha además podrían circular trenes convencionales y carga con material rodante adecuado en las horas nocturnas. En un proyecto de la magnitud de este, el desarrollo de boguies de trocha ancha no implica un aumento determinante de la inversión.
2) La traza elegida destruye la posibilidad de llegar al F.C. General. Belgrano a Buenos Aires. Creo que el desarrollo del FCGB es vital para la economía del interior y no se lo puede privar de llegar al puerto de Buenos Aires, por ahora único de contenedores en el país. Hoy día la facturación del FCGB por tráfico a y desde Buenos Aires es aproximadamente del 30%, privar al Belgrano de estos recursos es destruirlo mas todavía.
3) La utilización del Belgrano Norte (Ferrovías SAC) para el acceso a Buenos Aires va a generar graves problemas al servicio suburbano y en el futuro va a impedir la construcción de vías de sobrepaso para trenes rápidos.
4) El Tave generará problemas y limitaciones también al servicio de carga del Nuevo Central Argentino. Una de las alternativas para aprovechar el terreno ferroviario es eliminar una de las dos vías entre Rosario y Tortugas. Además por razones de seguridad en las zonas donde la vía del TAVE esté próxima a vías convencionales los cargas deberán detenerse o circular solo en horario nocturno.
5) El TAVE sí es incompatible con los demás corredores, como dije se elimina el FCGB entre Buenos Aires y Rosario y el tener una enorme inversión en la vía del TAVE que luego habrá que mantener nadie sabe a que costo, hará injustificable la renovación de la vía principal del FCGM con lo cual las ciudades de la costa del Paraná no tendrán buen servicio ferroviario y además se deberá suprimir el tren a Tucumán y los eventuales servicios a Santa Fe.
Como ustedes saben yo creo poco en el futuro de los trenes interurbanos, creo que en países como la Argentina estos servicios son muy onerosos y difíciles de justificar desde lo económico, en un país donde hay necesidades básicas insatisfechas. pero si hay una decisión política de tener trenes interurbanos, creo que debe ser en base a la red existente y con equipos convencionales, como hace la mayor parte del mundo.
Jorge Waddell


